Rodríguez


A Sixto Rodríguez

La gente es cruel, Rodríguez,

pero no te dejaste inmolar,

guardaste tu voz en una casa humilde de Detroit,

Sugarman y los barcos de vapor plateados se quedaron contigo,

fuera de ahí tus palabras sirvieron para alentar la revolución:

¡Apaga la televisión!

¡Apaga la televisión!

Sonó el establishment blues

Te hiciste viejo, Rodríguez,

sin siquiera sospechar

que tu voz había llegado al lugar correcto,

aunque tu cuerpo no.

Tus palabras no encajaron en Estados Unidos,

pero fueron bandera contra el apartheid sudafricano.

Y el destino halló tu cuerpo,

y lo llevó al mismo lugar donde tiene eco tu voz.

Y no sé si para ti ahora sea diferente,

porque sigues siendo la misma figura con gabardina negra caminando sobre la nieve.

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